Nomada: Diario de Viaje

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Aqui encontraras el cuaderno de bitacora ó diario de viaje de un Nomada (Camello de Sueños) en Bogota, Colombia (Septiembre de 2011 y Abril y Mayo 2012)

BOGOTÁ (COLOMBIA) del 15 de Abril al 02 de Junio 2012

Esta vez llegué a Colombia con “las cosas mas claras” en todos los sentidos, a nivel personal, y a nivel musical.
Bogotá me acogio en su época de lluvias, y nada más pisar el aeropuerto “El Dorado” me lo dejó claro:
– ¡¡Cómprate un paraguas tronko!! – me gritó.. y me guiñó un ojo.
Le hice caso (porque si no luego se pone brava) pero antes tuve que atravesarla por la Avda de Cali (en moto) hasta casa de Andrés y Elisa donde (como siempre) destapamos las cositas de comer y el roncito artesano que me tenian preparado (muy bueno parse) y hablamos, y hablamos, y le dimos a la sin hueso hasta que nos cansamos.

Al día siguiente (como todos los días) Bogotá se despertó, y se encargó de despertarme con su ajetreado y bullicioso ir y venir:

– Despierta dormilón ¡¡que no estás en España!!

Un poco a regañadientes me levanté y pensando… “¿por qué pondrán las calles tan pronto en Colombia?” me preparé el zumito y alisté la maleta para irme a pasar unos días a la mansión Hidetoshi, a repartir mas cositas de comer y sobre todo a darles un montón de abrazos a mi perriiiiito hermosoooo Pochi y a mis queridos Mónica y Hide. Lo que para ventura y fortuna de este viajero, terminó convirtiéndose en algo habitual durante este viaje, y los días en la mansión, se convirtierón en semanas y las semanas en… un auténtico placer compartido durante el tiempo que estuve en Colombia, en el que llevamos la amistad a un nivel más alto ¡¡Sabeis cuanto os quiero!!

Y antes de mi cumple, abracé de nuevo a Mario, Daniel y a Antolín y quedamos en que (juntos de nuevo) íbamos a hacer un buen trabajo. Y lo hicimos ¡¡superando todas las expectativas!!

Y en esos días abracé muy fuerte a mi parse el “Gran Murillo” y le dejé cositas de comer, que luego le dañó una “amiga”… pero sobre todo con Murillo disfruté de la inocencia de su hijo, el Gran LU, a quien tanto le debo.

Y Toño (my bro) me presentó a Clara, y quedamos en hacer algo chévere (promocionalmente hablando) y también lo hicimos, aunque finalmente hubiera un “trágico” final.

Y llegó mi cumple… y Dilia se marcó el detallazo de poner su finca a mi disposición, y salió el sol, y los astros se aliaron, los vuelos llegaron a su hora (y ella tambien) y sólo la camioneta intentó arruinar el día ¡¡pero no lo consiguió!! y todo salió genial, y fue uno de mis cumpleaños mas intenso y glorioso, respirando y viviendo PAZ (en Colombia) y hasta el río Bogotá se desbordó intentando echar una manita para aislarnos, pero no contaba con la iniciativa y obstinación de Dilia, y tampoco lo consiguió, y todos llegaron (de barro hasta el cuello) pero llegaron, reímos, disfrutamos, comimos cositas españolas y colombianas, reimos más, hablamos, cantamos y… y salimos (de barro hasta el cuello) pero salimos de la finca… a pesar de que a algunos nos hubiera gustado quedarnos.

Pero le robamos días al tiempo, y tiempo a los días, y pudimos celebrar su cumpleaños con pescado, langostas, helados al gusto ¡¡y con mi hija Daniela!! y conocí algunas de las bellezas naturales que atesora la Zona Cafetera de Colombia, y algunas delicias como el “Cortadito de Leche” o los “Pastelitos Gloria” me dejaron con el arequipe en los labios…

Unos de los momentos mas deliciosamente entrañables e increibles que viví en este viaje me lo proporcionó precisamente Daniela, en Bogotá… cuando me ví bailando con ella la noche que salimos de rumbita con Hide y Mónica. Lo peor también llegó por Daniela (y por mí), cuando leí aquéllo de “No admitida a trámite” (la visa)

Y de nuevo con Ramiro a los mandos, las imágenes se pusieron en su sitio, Licha nos hizo la cobertura logistica y yo les regalé un “mojete” (el plato estrella español en este viaje, consiguiendo con el mismo, expresiones como el “Violento” de Andrés Murillo, o el “Espectacular” de Toño, ademas del admirado afán de continuidad de Hide y Claudia)

El último jueves en Bogotá recibí (literalmente hablando) la mejor de las sorpresas que pudiera esperar, y le robamos dos días más al tiempo, y todo el tiempo que pudimos a esos dos días, hasta llegar a esa despedida (selecta en cantidad de asistentes, y memorable en intensidad y buen rollo) que se desarrolló de forma natural al día siguiente (viernes) al píe de la Séptima. Al final de la cual, Bogotá me susurró al oido:

– Perdona que te corte el rollo tronko, pero tienes que preparar la maleta.

– No seas cansona… no tengo prisa – le dije con indolencia.

A lo que ella, sonriendo malévolamente contestó:

– Pues apenas te quedan 12 hs.

Nunca me quiero acordar de las despedidas… pero de ésta, si me acuerdo, me acuerdo que hubo muchos besos, y algunos, fueron especiales… ;=)

BOGOTÁ (COLOMBIA) Septiembre de 2011

En Bogotá, (en Colombia) nunca tuve la sensacion de estar a casi 10.000 km de mi ciudad natal, fue siempre como un “deja vu” continuo con la sensacion de sentirme en casa, con una particularidad; en casa cuando era niño. Lo saben mis amigos colombianos, les he dicho muchas veces “Es como viajar en el tiempo, y retroceder 30 ó 40 años, Colombia me da la oportunidad de ver con los ojos de un adulto, lo que no vi con los ojos de un niño en mi pais”

Despues de 9 años viajando a Colombia, esta era la primera vez que no habia nadie de mi familia, esperandome en el aeropuerto. Reconozco que senti una sensacion extraña, como un vacio, como un mensaje directo de que los tiempos cambian, y nosotros, tambien.

Hoy, al escribir estas lineas, he entendido, y he encontrado las palabras para definir claramente aquella (entonces) extraña sensacion: Por primera vez, senti que no estaba en casa, que estaba en Bogotá.

Y despues de 9 años, por primera vez, no viajé en el tiempo, estaba en Bogotá el 3 de Septiembre de 2011

Pero si estaba esperandome mi parse (Andres) con toda su familia directa (incluida la Pinina) y en ese momento (y siempre) pero especialmente en ese momento, lo agradeci.

Y con los ojos de un adulto, me encontré de repente (en moto) con la caotica, bulliciosa, cosmopolita, odiada a veces, casi siempre querida, ciudad de Bogotá.

A partir de ese momento, los hechos (como diria un magistrado) se sucedieron de manera vertiginosa. En Bogotá no puede ser de otra manera, desde los “perritos carboneros” (deliciosos) pasando por la magica noche siguiente, en la que Andres y yo (en moto) nos recorrimos Bogotá buscando una banda de mariachis para grabar con ellos en estudio (al dia siguiente) la version de “Agarrate a mi Maria”

Recuerdo que eran como la una de la madrugada, cuando terminamos de hacer el casting, despues de recorrer Bogotá de norte a sur, y aunque hacia un frio en la moto que pelaba, nunca sentí como esa vez la necesidad de gritar por gritar, por placer, por liberar energia (como cuando te pones debajo de una cascada de agua) y grité, grité con todas mis fuerzas (con los brazos abiertos) por la 110, por las Americas, por la 57…

Y despues abrazé muy fuerte en Chapinero a mi otro parse (Murillo) y dormi en su casa, y en la de Hide y Monica, y en la de Andres y Elisa, y abrazé de nuevo a Toño y a Mario, y conoci a Juan, a Antolin, a Veronica… y grabamos, y nos tomamos unas cervecitas negras, muy ricas, en la zona rosa, y lo pasamos genial, y no me quiso parar ningun taxi, y dormi en casa de Juan y Mario, y con Andres perdimos las llaves de la casa, y las volvimos a perder, y grabamos para Alli en Colombia, las calles de Colombia, y Ramiro hizo con las imagenes lo que habia que hacer, y Licha me hizo aguitas de panela y zumitos… y disfrute en Bucaramanga con Rosita, con Henry, con las Olarte, con Roque y family… y tuve conmigo a Daniela, mi hija, y comparti con ella proyectos, piscina, y unas siempre escasas horas, para decirle todo lo que la quiero… y me di cuenta de nuevo, que en Colombia me sentia como en casa, con los ojos de un adulto (eso si, algo mas joven) pero como en casa. Gracias Colombia.

Basilio Montes

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